miércoles, 29 de abril de 2009

Ciclotímica

Yo no soy ciclotímica. Bueno, quizás, un poco. O si, No, mejor no.

Ya, hablando en serio. ¿Qué sucede cuando la burbuja de aire en tu pecho crece y crece hasta tener un volúmen incontrolable? ¿Qué de tanta dicha sentís que vas a salir volando?

Tuve la mejor clase de matemática de mi vida. O mejor dicho, no tuve la clase de matemática y el sol la transformó en mi mejor no clase. Salí a correr con la perra, mandados, tareas...

Y se me vino encima el balde de agua helada. Veinte litros con cubitos de hielo que me bajaron a la triste realidad.

OH, basta! Yo solo quiero reir. ¿Tan dificil es comprender?

Y después dicen que soy ciclotímica. Nah... El mundo me hace virar mi humor a un giro de 180º. Pero, por qué pese a todo, los llantos, las risas, los estudios y los disgutos...

... ¿tengo tu rostro grabado en la pupila?

.-

miércoles, 22 de abril de 2009

Pinturita callejera

Cuesta arriba cuesta abajo
cuesta creer que no se puede cambiar.
Cuesta ver una laguna en el mar


El mundo naturalmente toma un orden. Aparentemente el equilibrio vuelve.
Y en medio del pandemónium del primer cuatrimestre del año, mi vida toma un respiro.
¿Yo...?
Feliz. Simple y sencillamente feliz.
Que el resto, venga solo.

Y quizás sea egoista estar bien conmigo misma en medio de un calvario. Pero, ¿qué puedo hacer? Prefiero alegrar al mundo con una sonrisa.
Que el resto... Venga solo. Disfruto del sol otoñal, esperando que el invierno traiga buenas y nuevas noticias.

viernes, 17 de abril de 2009

La Rosa

La rosa grita en silencio que su condena acabe pronto. La rosa sangra lágrimas silenciosas, que se mezclan cada noche con el eterno rocío. La rosa vive en el anonimato del transcurrir de los días solitarios.

¿Por qué cuando sientes que lo estás por perder todo... un pequeño haz de luz surge de la tormenta? ¿Por qué cuando vas cayendo, alguien toma tu mano acariciando tu corazón con una suave caricia? ¿Por qué cuando crees que no hay aire en tus pulmones, alguien te empuja hacia la superficie...?

Rosa, no te rindas. Pequeña rosa, pelea. Que tus espinas sean los puñales que han de temer tus enemigos, y la admiración de tus amigos.

Si el mundo te da la espalda, pateale el culo. ¿Típico, no?

La rosa aguarda la primavera. Duerme su letargo invernal, esperando florecer.


Escogiendo caminos. Aguardando oportunidades. Con la frente en alto, sonriendole al gélido día soleado.

martes, 7 de abril de 2009

La bestia

En la oscuridad de la noche habita una bestia que acecha pacientemente a los incautos que osan enfrentarla.
Paciencia calculadora, ojos felinos, habilidad extrema para aniquilar en un parpadeo.
Primero está, ahora ha desaparecido. La bestia mengua su poder con la aparición en escena del astro solar.
Vuelve a su guarida en el corazón de cada hombre.

Esperando un nuevo anochecer, un nuevo renacer en el manto de la oscuridad. Cada noche es una nueva oportunidad para salir de aquella prisión que la mantiene durmiente durante el día. Escapa del corazón del hombre, se transforma en monstruo, aspecto oscuro y amorfo. Inunda sus sueños de desesperanza, elige sus víctimas al azar. Su alimento son los sueños de los yacientes, las alegrías resguardadas en el subconsciente.

Se llama pesadilla, pero eso solo en la jerga. El que supo su real nombre, no vivió para contarlo.

martes, 31 de marzo de 2009

El cantobar (parte I)

Sábado a la noche. Ganas de salir, de disfrutar, de pasarla bien, de festejar el inicio de la uni. Ok, no, eso no. Dejemoslo en ganas de salir.

El plan estaba fijado. Un cantobar. Reirnos bastante, aullar un poquito, comer, y volver a reirnos.

Las chicas quedaron en juntarse a las 11 de la noche. La idea era invitar a todo el que viniera salir, así que de ser el grupito de siempre, pasamos a ser más de 10.

Llegué tarde. Bastante tarde. Y yo había organizado. Perdemos un 130, y nos pasamos 40 minutos esperando otro. Una de mis amigas sabía 100% donde bajarse. Sabía.

Gaby: "Aye, ¿todo bien? ¿Falta mucho?"
Aye: "Se, Gaby, es al 1600."

Nos bajamos. Caminamos unas cuadras en la dirección que Aye decía. Miramos una vez, dos, tres, mil. No lo podíamos creer. ¡¡ESTÁBAMOS EN MAIPU!!

Puteadas, risas, golpes. A mi celular llegaban los llamados de los que ya estaban en el cantobar. Comenzamos a caminar, según las cuentas no tenían que ser más de 15 cuadras...

Cuando íbamos por la cuadra veinte-mil-sin-parar-de-caminar pasa en el auto la mamá de Caro. Al mejor estilo "El boliche de Edgard los nueve que eramos nos metimos hasta un poco más en el baúl.

Llegamos al cantobar. Y vino la pregunta menos esperada.

Patovica amargo: ¿DNI?
Gaby: Ehh... Bancame un toque.

No soy menor. Pero habían un par a los que le faltan meses, días y horas para cumplir los benditosseandiesciochoaños.

Gaby:
Mira, acá lo tenemos, pero ellas dos se lo olvidaron...
Patovica amargo:Sin DNI, no hay entrada.


Diganlo, vamos. Eso fue muy poco creíble. MUY POCO creíble.

sábado, 28 de marzo de 2009

Estreno

Año nuevo, etapa nueva. Un lavado general de cara.

Adiós secundario, hola al largo y arduo camino para terminar con mi título de doctora en la mano. Empiezan las trasnochadas, los apuros, estudiar, los insultos, el café (oh... café...) y tantas cosas más que se materializan el primer dia en que nos encontramos ante el edificio de la facultad con cara de no-se-que-hago-acá.

Se. Hoy fue un día de estreno. Estreno de zapatos y remera. Estreno de cuadernos, calculadora, agenda, birome... Estreno, simplemente un estreno.

Llegué tarde (para variar). Subiendo a los pedos los escalones del pabellón de exactas, mi mamá gritando, emocionada. Y sacando fotos...

Llego al atrio central. El número de aula había volado de mi mente. Y no. No lo había anotado. Un pibe, también nuevo, me dice 211. No tenía idea, pero voy con él. Al menos era química y era el pabellón correcto. Subo, y veo un número. Era ese! Me asomo al aula. Llena. Busco un lugarcito al fondo, entro apretujada entre la gente y respiro. Torpe, tarde, ¿qué hacía ahí? Me sentía más fuera de lugar que un pingüino en el caribe.

Llega la profesora y empieza la clase. Tiro la cartuchera. Digo dos o tres burradas en un intento de refrescar algo de lo que se supone se del secundario... se supone.

Break! Me acerco a dos chicos, sentados al lado mío. Simpáticos. Para este momento ya tenía más o menos etiquetados algunos rostros. La chica rubia, coqueta... El rollinga, el fachero, el que se las sabía todas...

Con mis dos nuevos compañeros de estudio cambiamos de pabellón. Nos pasean por media universidad hasta dar con matemática. Tarde. Tarde, tardísimo. Delante de ciento y pico de personas el "no encontrabamos el aula" sonó gracioso. Pero bueno, somos primerizos.

Tres horas de limación más tarde, salimos. Pasamos e-mails y voy corriendo a tomar el tren. Me bajo corriendo en mi estación, directo a danza. Me cambio. Cuatro horas más tarde, mis piernas eran gelatina.

No se exactamente como se siente que te den una paliza. Pero lo de hoy, fue lo más cercano.

(Y como buena masoquista, hoy a la noche, salgo.)

lunes, 23 de marzo de 2009

Yo, mi pierna, y mi otro yo

Mundo, lo admito. Soy torpe. Pero no de las torpes que tropiezan con un taco (algo en mi normal). Soy extremadamente torpe. O despistada. O bruta/abrupta. O todo eso junto.

Me llevé autos puestos (destaquemos que los autos estaban frenados, la que estaba en movimiento era esta servidora). Me llevé puestas columnas, postes de luz, perros, personas. Me choqué con un vidrio transparente. Si hay tierra suelta, resbalo. Suelo mojado = Gaby al piso.

¿Será que tengo un imán para los accidentes? Tres veces al año (o más), termino en la parte de traumatología del hospital. Esguinces, torceduras, desgarros, dezplazamiento de huesos (si, duele) y Dios sabe que más. Extrañamente, en mi contado de accidentes (dónde hay más cortes y cicatrices que otra cosa) no hay ninguna quebradura. Éxito.

Es que, ¡vamos! Hace solo tres semanas que comenzó el ciclo lectivo en danza. ¡SOLO TRES SEMANAS! ¿Cómo hace una persona para lesionarse ya en tres semanas?

Si, señores. Igualitamente al año pasado, me lesioné. Adiós barra y movimientos jodidos para mi de acá a tiempo indeterminado.

O al menos todo lo que involucre mover el fucking aductor de la pierna izquierda.