Año nuevo, etapa nueva. Un lavado general de cara.
Adiós secundario, hola al largo y arduo camino para terminar con mi título de doctora en la mano. Empiezan las trasnochadas, los apuros, estudiar, los insultos, el café (oh... café...) y tantas cosas más que se materializan el primer dia en que nos encontramos ante el edificio de la facultad con cara de no-se-que-hago-acá.
Se. Hoy fue un día de estreno. Estreno de zapatos y remera. Estreno de cuadernos, calculadora, agenda, birome... Estreno, simplemente un estreno.
Llegué tarde (para variar). Subiendo a los pedos los escalones del pabellón de exactas, mi mamá gritando, emocionada. Y sacando fotos...
Llego al atrio central. El número de aula había volado de mi mente. Y no. No lo había anotado. Un pibe, también nuevo, me dice 211. No tenía idea, pero voy con él. Al menos era química y era el pabellón correcto. Subo, y veo un número. Era ese! Me asomo al aula. Llena. Busco un lugarcito al fondo, entro apretujada entre la gente y respiro. Torpe, tarde, ¿qué hacía ahí? Me sentía más fuera de lugar que un pingüino en el caribe.
Llega la profesora y empieza la clase. Tiro la cartuchera. Digo dos o tres burradas en un intento de refrescar algo de lo que
se supone se del secundario... se supone.
Break! Me acerco a dos chicos, sentados al lado mío. Simpáticos. Para este momento ya tenía más o menos etiquetados algunos rostros. La chica rubia, coqueta... El rollinga, el fachero, el que se las sabía todas...
Con mis dos nuevos compañeros de estudio cambiamos de pabellón. Nos pasean por media universidad hasta dar con matemática. Tarde. Tarde, tardísimo. Delante de ciento y pico de personas el "no encontrabamos el aula" sonó gracioso. Pero bueno, somos primerizos.
Tres horas de limación más tarde, salimos. Pasamos e-mails y voy corriendo a tomar el tren. Me bajo corriendo en mi estación, directo a danza. Me cambio. Cuatro horas más tarde, mis piernas eran gelatina.
No se exactamente como se siente que te den una paliza. Pero lo de hoy, fue lo más cercano.
(Y como buena masoquista, hoy a la noche, salgo.)